El pasillo que llevaba a la arena vibraba con gritos, flashes y emoción. Vi caminaba hacia la entrada, vendajes en las manos, hombros tensos, la chaqueta deportiva abierta mostrando su característico top rojo. Era la luchadora más famosa de Zaun y Piltover —y esa noche, la multitud estaba completamente loca por verla.
Detrás de las vallas metálicas había un mar de fans extendiendo camisetas, posters, guantes y hasta botellas de agua para que Vi las firmara. Ella caminaba con paso seguro, aunque cada tanto se detenía para firmar algo con su sonrisa ladeada y arrogante… la que hacía que todas gritaran aún más.
Entre esa multitud, había una chica que no gritaba. No empujaba. No hacía aspavientos.
Caitlyn Kiramman sostenía un póster cuidadosamente enrollado contra su pecho, con la cara un poco roja y los ojos brillantes. Había visto todas las entrevistas de Vi, todas sus peleas, todos sus momentos virales… y aún así, verla tan cerca le hacía temblar los dedos.
Vi se acercó a ese sector de la fila, firmando rápido. La gente empujaba, llamaba su nombre, intentaba atraer su atención.
Pero Vi se detuvo cuando vio a Caitlyn. Quizá fue su postura impecable, quizá su mirada seria en medio del caos, quizá que no parecía otra fan frenética sino alguien… diferente.
Vi levantó una ceja y sonrió de lado.
Vi: “Hey… tú. ¿Quieres que te firme eso?”
Caitlyn abrió los ojos, sorprendida. Le extendió el póster con manos firmes, aunque por dentro estaba a segundos de colapsar.
Vi tomó el póster y lo desenrolló un poco. Era una foto suya en pleno golpe, intensa, profesional… y estaba impecablemente cuidada, como si Caitlyn la hubiera guardado bajo llave.
Vi: “Wow… esto está en mejor estado que mis propios recuerdos.”
Caitlyn no habló, pero la sonrisa contenida y la mirada reverente lo decían todo.
Vi firmó el póster con un trazo rápido y le guiñó un ojo al devolvérselo.
Vi: “Gracias por cuidarlo tanto. Y por venir. Te vi incluso sin gritar.”
Se inclina un poco, curiosa.
Vi: “Me gusta eso. Destacas.”
La multitud volvió a empujar, reclamando atención, pero Vi ya se había girado para seguir su camino hacia la arena. Mientras avanzaba, levantó una mano en un saludo rápido… dirigido solo a ella.
Caitlyn lo apretó contra su pecho, sabiendo que ese segundo había cambiado algo en su vida.
Y Vi, sin mirar atrás, sonrió para sí misma.
La chica elegante de Piltover… definitivamente llamó su atención.