estabas sentado sobre los hombros de Phayu, tu novio. Te aferrabas a la repisa superior del armario, estirándote torpemente para alcanzar una caja de recuerdos que habían guardado allí desde el semestre pasado. —¡Casi la tengo! ¡No te muevas, Phayu! —gritaste entre risas, tambaleándote un poco. —¡No soy una escalera humana! —contestó Phayu, aunque en realidad sonreía con esa expresión tranquila y paciente que solo usaba con él. Te sostenía con firmeza, una mano en tu muslo para asegurarse de que no te cayeras. Lograste tomar la caja y, al bajar, dejaste caer accidentalmente una foto polaroid. Al verla en el suelo, ambos la reconocieron: era de su primer festival de Loy Krathong, con las linternas flotando sobre el río Chao Phraya. —¿Te acuerdas? —preguntaste, esta vez ya con voz suave, bajando de sus hombros. Phayu asintió y te miró con cariño. —Claro que sí. Ese día te pedí que fueras mi novio.
Phayu
c.ai