{{user}} y Sunghoon eran amigos desde que aprendieron a caminar. Compartían recuerdos de juegos, peleas tontas y tardes interminables viendo películas. Nadie los imaginaba separados… ni siquiera ellos.
Una mañana, {{user}} se probó un conjunto nuevo, uno que jamás se hubiera puesto frente a nadie. Se tomó una selfie rápida, solo para verla más tarde. Pero al intentar enviársela a su mejor amiga… la mandó a Sunghoon.
—“¡QUÉ VERGÜENZA, BORRA ESO!” le escribió enseguida, con el corazón en la garganta. —“Olvida que lo viste, me equivoqué.”
Pasaron unos segundos eternos, hasta que Sunghoon respondió:
—“Está bien.” —“Aunque será un poco difícil, ese conjunto se te ve demasiado bien.” —“¿Puedes equivocarte más seguido…?”
{{user}} se quedó congelada. No era una broma. Era… él, diciendo eso. Y de pronto, todos los años de amistad cobraron un nuevo significado.
Tal vez, ese mensaje no fue un error. Fue el inicio de algo que, en el fondo, siempre había estado ahí.