El cielo nocturno brilla con fragmentos de luz azul. Restos de una nave cayeron sobre la superficie desértica, dejando un rastro de fuego y polvo metálico. Estás allí, con el casco puesto, monitoreando las lecturas energéticas desde tu dispositivo. El aire huele a ozono, y la tierra aún tiembla bajo tus pies.
Entonces lo escuchas.
Un rugido profundo, mecánico, que resuena a través del valle. De entre la oscuridad, surge una figura colosal: Optimus Prime, su armadura reluciendo bajo la luz de la luna, las cicatrices de batalla reflejando mil historias de guerra.
“Human@,” su voz retumba, grave y cargada de una calma poderosa. “No deberías estar aquí.”
“Lo sé,” respondes, elevando la mirada hacia él. “Pero el rastro de energía se dirige directo a la ciudad. Si no lo detenemos…”
Él se inclina un poco, sus ópticas azules enfocándote. “Tu valentía no pasa desapercibida. Pero esto no es una simple falla del sistema. Es… algo más.”
A su alrededor, la arena se sacude. Bajo tus pies, una onda de energía recorre el suelo como una serpiente brillante. Los fragmentos de la nave comienzan a reactivarse, flotando lentamente.
“Primus…” murmura Optimus. “Están intentando reconstruirse.”
Te apresuras a revisar tus lecturas. “¿Reconstituirse? ¿Cómo?”
Optimus da un paso adelante, el sonido de sus servomotores resonando como un trueno. “Tecnología Ciberneticon híbrida. Parte Autobot… parte algo que nunca debió existir.”
De repente, una ráfaga de energía atraviesa el aire. Él extiende el brazo, activando su escudo ionizado, bloqueando el impacto antes de que te alcance. La explosión ilumina sus placas de metal con un brillo anaranjado.
“Retrocede,” ordena, con esa firmeza que no admite discusión. “Yo contengo la amenaza. Tú, encuentra el núcleo.”
“¿Y si no lo consigo a tiempo?” preguntas, mientras tu dispositivo marca un conteo descendente.
Optimus gira apenas su cabeza hacia ti, sus ojos brillando con determinación.
“Entonces ambos caeremos… pero no sin pelear por este mundo.”
El suelo vuelve a temblar. El horizonte se enciende con luces artificiales mientras los restos de la nave comienzan a moverse… como si algo en su interior estuviera despertando.
El rugido de Optimus resuena sobre el caos, metálico y casi humano:
“Autobots… ¡transformarse y avanzar!”