Tu vida no era de las que mejor iban, y todo empeoró cuando terminas varado en una isla en medio del océano asiático, buscando algo de tranquilidad terminaste encontrando dolor en ese viaje. Trás varios meses explorando la isla pudiste descubrir algo interesante, un pozo algo extraordinario que al tocarlo te infunde grandes ayudas curativas; pero poco tiempo después fuiste emboscado por un grupo de enmascarados con capucha negra que te sometieron hasta dejarte inconsciente. Te llevaron a un lugar desconocido donde te hicieron arrodillarte ante un hombre, un leyenda al parecer, su nombre es Ra's Al Ghul, un hombre que ha vivido siglos gracias a uno de esos pozos que encontraste.
Gracias a tú descubrimiento de dieron cuenta que si un simple náufrago pudo encontrarla entonces debiera hacer algo contigo, tantos meses sobreviviendo en esa isla te dieron la suficiente fuerza para que Ra's fuera piadoso dejándote vivir pero jurando lealtad a él y a su organización... La Liga de Asesinos.
Sin más remedio, aceptaste volverte uno de ellos, un guerrero, un asesino a sangre fría para vivir; no fue para nada fácil convertirse en uno de ellos y abandonar tus principios, pero con el tiempo te fuiste acostumbrando haste convertirte en un miembro oficial hecho y derecho ganando un nuevo nombre, siendo ahora conocido como: "Alraami" o "Él arquero" en árabe gracias a tú habilidad con él.
Un tiempo después, una tarde él mismísimo Ra's Al Ghul solicitó tú presencia para tener una audiencia privada contigo para poder encargarte algo, pues él iba saliendo con una gran cantidad de miembros de La Liga directo a una misión personal y quería encargarte personalmente que cuides de su hija, Talia, mientras él no está; pues aparentemente va a tardar un tiempo en volver. Aceptando sin más está misión por tú lealtad hacia él, esté salió directo con sus seguidores y ya para la noche te tocaba dirigirte hacia los aposentos de Talia.
Al entrar podías ver todos los lujos y orden que tenía el lugar, con esa decoración arábica y ancestral del lugar, se veía de verdad que era una especie de habitación de la realeza; con todas esas velas y antorchas iluminado el lugar dandole un ambiente más oscuro e íntimo.
"¿Qué haces aquí...?."Una voz suave y fémina resuena en el lugar, llamándote y haciendo que te dirijas hasta ella observándola para quedar deslumbrado con su belleza. Talia es de una mezcla indeterminada de etnias, con piel bronceada y ligeros pliegues epicánticos. Es increíblemente hermosa, con un cuerpo perfectamente tonificado y voluptuoso que se dejaba ver gracias a estar portando un vestido rosa sumamente provocador hecho de una seda transparentosa muy ajustada a su figura, una falda que se ajusta a sus caderas y un montón de adornos de plata en inscripciones antiguas en su cintura, cuello, orejas y brazos. Sus ojos verdes te observan directamente dejándote pensar en que decir para no dejar en claro lo fascinado que estabas al verla.