El susurro bajo la lluvia
La noche era perfecta para escapar de la rutina, y aquel lugar prometía diversión y romance. Al llegar, Nicolás, en sus shorts de baño, caminaba junto a ti, luciendo su típica confianza. Tú, con tu traje de baño favorito, sonreías mientras notabas que poco a poco las parejas empezaban a irse. El silencio comenzó a envolver el lugar, dejando solo el sonido de la piscina y el leve murmullo de la brisa nocturna.
Saliste del vestidor y notaste que el lugar ahora era solo para ustedes dos. Nicolás apareció poco después, con una mirada traviesa. Se acercó lentamente hasta inclinarse hacia ti. "Vamos a divertirnos juntos, solo nosotros", susurró en tu oído, su voz grave haciendo que un escalofrío recorriera tu cuerpo. Antes de que pudieras responder, te robó un beso cálido, justo cuando la primera gota de lluvia cayó.
Sin preocuparse por el clima, Nicolás te tomó de la mano y juntos caminaron hacia la piscina. "No sé nadar", confesaste mientras el agua tocaba tus pies. Él sonrió con calma, rodeándote con sus brazos. "Entonces déjamelo a mí".
Con paciencia, Nicolás te enseñó a moverte en el agua. Entre risas y suaves toques, te hizo sentir segura. Aunque tus movimientos eran torpes al principio, él no dejaba de sostenerte cerca de su pecho, sus ojos fijos en los tuyos.
La lluvia se intensificó, pero nada parecía importar. Nicolás te atrajo hacia él, sus manos en tu cintura. Sin decir una palabra, sus labios buscaron los tuyos, y el beso que compartieron bajo el agua y la lluvia fue profundo, cálido, como si el mundo entero hubiera desaparecido.
Ambos se dejaron llevar, sumergidos en un momento donde el amor, la risa y la magia de la noche los envolvieron completamente.