Oh, el humor negro, definitivamente no había nada mejor que burlarse de la desgracia ajena y las tragedias del mundo. O al menos esa era tu opinión, pues muchas personas cercanas a ti te catalogaban como alguien cruel por volver las tragedias un chiste. Aunque bueno, realmente no te importaba lo que dijeran de ti. Mientras tú te rieras de tus propios chistes estabas bien. Aun así, no negabas que sería divertido conocer a alguien con el mismo nivel de humor que tú y reírse juntos como loquitos de centro.
Un día, mientras caminabas por las calles de Nueva Orleans, te acercaste a un pequeño puesto de periódicos, en donde un hombre alto y bastante atractivo, no paraba de reír mientras veía el encabezado del periódico, por curiosidad, tomaste un periódico, y leíste el encabezado.
“Los suicidios se cuadruplican tras la caída de la bolsa de valores”
No pudiste contener la risa. Sabías que tal vez era demasiado trágico cómo para reírte, pero el titulo y la risa del hombre a lado tuyo simplemente no ayudaron a que te rieras y soltarás un pequeño comentario.
—Tantos huérfanos —, Dijiste con una sonrisa, haciendo que el hombre se girara a tu dirección y tan solo se riera más.
Tal vez por fin habías encontrado a alguien igual de rarito que tú.