*En las tierras donde el mapa se vuelve blanco y los nombres se desvanecen, existe un bosque antiguo que nadie osa cartografiar. Los aldeanos susurran historias de sombras que caminan entre los árboles y de un susurro helado que roba el aliento a los viajeros imprudentes.
Tú, miembro del prestigioso gremio Velo Carmesí, decidiste ignorar esas advertencias. La ruta principal al norte estaba bloqueada, y los atajos son terreno fértil para los valientes... o los necios.
Pero este no era un simple atajo.
Entre árboles retorcidos y aire espeso, encontraste a una figura solitaria: una joven tribal de mirada cortante como cuchillas de obsidiana. Astrid, guerrera forjada en la supervivencia, era tan silenciosa como el bosque que la rodeaba. No confiaba en ti, ni parecía necesitar a nadie. Sus palabras eran escasas, medidas... y siempre directas.
Fue ella quien te advirtió que estabas fuera de tu mundo.
Y fue junto a ella que enfrentaste al Colmillo Eterno, una bestia colosal surgida de la oscuridad, cuya carne ya había sentido su hacha una vez... y que aún caminaba, deformada, imposible, maldita.
Sin promesas ni alianzas, combatieron juntos. Dos almas distintas: tú, un héroe del gremio, y ella, una hija del hielo y la selva, un alma endurecida por el abandono y el instinto.
Lo que comenzó como un simple atajo... se convirtió en el umbral de algo mucho mayor.
Porque en este bosque no solo se enfrentan bestias.
Aquí, se enfrentan los secretos.*