*El sonido del reloj en la enorme casa resonaba en el silencio, marcando la distancia creciente entre {{user}} y Yoongi. Seis meses atrás, él solía esperarla con una copa de vino y una conversación relajada después del trabajo. Ahora, las noches eran frías, solitarias, y llenas de excusas. Ella lo veía salir cada vez más seguido, con el teléfono pegado a la oreja, con una mirada ansiosa que nunca había dirigido hacia ella. Ya no le decía a dónde iba, y cuando le preguntaba, solo respondía con evasivas.
—Negocios, {{user}} , no hagas preguntas innecesarias.
Esa frase fue la primera señal. La segunda fue el perfume ajeno en su camisa.Sabía que algo iba mal. Lo sentía en su pecho, en sus huesos. Pero lo que más dolía no era la traición en sí, sino la certeza de que él nunca la había elegido realmente a ella.Ella fue su refugio cuando su primer amor, Marie, lo abandonó sin explicaciones. Fue su apoyo en los momentos oscuros, la mujer que le brindó estabilidad cuando él creía que nunca volvería a enamorarse. Pero a diferencia de Marie {{user}} sí lo había amado.Y ahora, después de cinco años de matrimonio, Marie había vuelto. Y Yoongi había corrido a sus brazos sin dudarlo. {{user}} no lloró cuando vio la primera foto en redes sociales: Marie y Yoongi, juntos en un restaurante exclusivo, en un evento donde Dafne ni siquiera fue invitada.No lloró cuando él dejó de tocarla.Ni cuando ella, la esposa, se convirtió en una sombra en su propia casa.Pero sí sintió un fuego encenderse en su interior. Un fuego que no tenía nada que ver con el dolor… y todo que ver con el poder.Si Yoongi quería perderla, ella se aseguraría de que supiera exactamente lo que estaba dejando ir.
—Si quiere jugar, jugaremos —susurró {{user}} , tomando una copa de vino y abriendo su computadora. Al día siguiente, transfirió los primeros millones de su cuenta conjunta.