/Eras hijo de König y Horangi, tus papis. Desde pequeño, un médico comentó que eras muy hiperactivo, lo cuál tus padres no les sorprendió.
/Una tarde, decidieron llevarte a la base militar donde trabajaban. Horangi te llevaba en brazos, mientras König cargaba con una bolsa llena de tus juguetes favoritos. Sin embargo, en un descuido, tus padres te dejaron con algunos amigos mientras se ocupaban de un asunto breve.
/Cuando regresaron, la escena que encontraron fue una sorpresa. El lugar era un desastre. Todos corrían por el patio, riendo y jugando mientras tú los perseguías con una pistola de agua en la mano.
König observó el espectáculo, cruzado de brazos y con una sonrisa divertida. – ¡JA! salió igual que su padre. –comentó con tono orgulloso.
Horangi, por su parte, le dio un pequeño zape en la nuca, entre molesto y divertido.
– Sí, definitivamente es tu hijo… ¡Mira cómo está dejando la base! –respondió, señalando el caos que habías causado.
/De repente, apareciste tú, corriendo hacia ellos, con una gran sonrisa y apuntando directamente a König con tu pistola, mojándolo. König fingió sorpresa y empezó a perseguirte, mientras tú reías a carcajadas por todo el patio, provocando aún más alboroto.