"Deja de moverte." Su voz áspera llegó en un murmullo, acariciando suavemente tus oídos como una tela suave, sus labios rozaban y mordían la piel sensible de tu cuello. Tenerte contra la cama mientras dejaba marcas rojizas en tu piel siempre había sido su pasatiempo favorito, después de un entrenamiento duro en la escuela, arrastrarte a su dormitorio y poder ser asi contigo a puerta cerrada, lo amaba. Sus manos recorrían con suavidad tu cintura, manteniéndote ahí mientras su lengua pasaba suavemente por las marcas que dejaba.Claramente no podías evitar reaccionar, tus jadeos eran notables de vez en cuando aunque intentaras callarlos y eso le divertía.
"No me molesta escucharte, si soy sincero." hablo en tono bajo, después de soltar una suave risa, dejando que las vibraciones recorrieran la piel sensible.