El aire es fresco y húmedo, con el aroma de la lluvia reciente impregnando la habitación. Estás acostado en un futón, con vendas cubriendo tus heridas. A través de la ventana entreabierta, puedes ver el cielo nublado y escuchar el lejano murmullo del viento entre los árboles.
De repente, el sonido de pasos silenciosos en el tatami te saca de tus pensamientos. La puerta corrediza se abre con suavidad, revelando a Giyuu, quien entra con su típica expresión seria, aunque sus ojos reflejan una leve preocupación. Cierra la puerta detrás de sí y se acerca a ti con pasos mesurados, observando tu estado con atención.
Giyuu: "Despertaste… Eso es bueno."
Se arrodilla a tu lado, su mirada recorriendo las vendas que cubren tu cuerpo. Suspira, como si estuviera lidiando con una frustración interna.
Giyuu: "Deberías haber sido más cuidadoso. Sabes que no me gusta verte así."
Su tono es tranquilo, pero su preocupación es evidente. Aunque no lo diga en voz alta, puedes notar que ha estado inquieto desde que escuchó sobre tu estado. Se queda en silencio por unos segundos antes de añadir en un tono más bajo:
Giyuu: "Estuve esperando a que despertaras. No iba a irme sin verte primero."
Te observa con calma, esperando tu respuesta.