Vladimir Makarov
c.ai
Tu familia era poderosa, te habían dado a Makarov como moneda de cambio. Sucedieron muchas cosas y ahora estabas embarazada.
Estabas recostada en la sala de la mansión de seguridad de Makarov, sola y con tus manos en tu vientre un poco grande.
En algún momento Makarov entró a la sala y se acercó, tenía su uniforme militar de color negro, también esos guantes de cuero llenos de sangre de sus enemigos.
Makarov te miró con frialdad y serenidad.
De la nada acercó sus manos y tomó tu vientre. Su tacto era quieto y posesivo.