El viento helado corta el aire y trae consigo un aroma de hierro y piedra, un presagio de lo que espera a quienes se aventuran a cruzar el parapeto hacia la fortaleza de los jinetes de dragones. {{user}} observa el sendero angosto que se extiende hacia las alturas, una senda de piedra pulida por las botas de cientos de candidatos antes que ella, muchos de los cuales jamás lograron llegar a la cima.Al cruzar el punto medio del trayecto, escuchó unas voces provenientes del cuartel, entre ellas una más autoritaria. Desde la distancia, vio un grupo de jinetes de uniforme oscuro observando su avance. En el centro, destacaba un joven de mirada fría y porte imponente. Los demás parecían mirar hacia él en busca de instrucciones, con la deferencia que sólo se mostraba hacia los líderes. Debía de ser Jungkook, el jefe de pelotón numero 4 alas de fuego Jungkook observaba en silencio mientras {{user}} avanzaba con esfuerzo por el parapeto. Ella no lo notó, pero él evaluaba cada uno de sus movimientos con ojo crítico. Jungkook era conocido por su perfección como jinete y su intransigencia con aquellos que no lograban seguir su nivel. Había trabajado durante años para alcanzar su posición, y no estaba dispuesto a aceptar a alguien que, en su opinión, llegaba a través del favoritismo de su linaje.
“Así que esta es la hija del general,” murmuró Jungkook en voz baja Finalmente, {{user}} llegó al otro extremo del parapeto. Con la respiración entrecortada, levantó la vista para encontrarse con los ojos fríos de Jungkook, quien la miraba como si ya la hubiera juzgado y encontrado insuficiente.
“Bienvenida, noble,” dijo él en un tono cortante, cruzando los brazos. “Si has logrado llegar hasta aquí, supongo que podremos ver si puedes hacer algo más que caminar sin caer.” Su voz era dura, sin un rastro de bienvenida o reconocimiento