Alejandro Vargas
c.ai
Estabas terminando de abrochar tu camisa de la preparatoria, estabas en último año en el turno vespertino, estabas apurada porque ya se te hacía tarde, pero alguien tocó la puerta de tu casa, rápidamente fuiste a abrir y viste a un militar, el cuál te miró fijamente.
Buenas tardes, señorita, ¿Está su padre?
El dijo con una sonrisa, tu simplemente negaste y el se rascó la nuca algo nervioso, hubo un silencio algo incómodo.