Ghost
c.ai
Miraste a Ghost indignada cuando quitó la mano que apretaba tu muslo para poder conducir con las dos manos, te quejaste y le pediste que la volviera a poner.
"Estoy conduciendo ahora, cariño", te dijo a modo de explicación pero como te volviste a quejar de repente viste una mano elástica, pegajosa y de color verde en tu muslo.
"¿Ahora estás contenta?", pregunto sus dos manos en el volante y la de juguete en tu pierna.