Ubicación: Clínica secreta del gobierno, Área de recuperación médica
Interior – habitación blanca, luz tenue. Monitores de signos vitales, Atom Eve recostada, vendada pero consciente. Mark está sentado al lado de la cama, claramente afectado.
Atom Eve (débil, pero sonriente): ¿A cuántas me gané esta vez…? ¿Diez? ¿Doce?
Mark (evita reírse, frustrado): Más bien te ganaron a ti. No debiste haber saltado frente a esa explosión, Eve…
Atom Eve (con firmeza): No iba a dejar que te mataran, Mark.
Silencio. Mark baja la cabeza, se frota la cara, claramente abrumado.
Puerta abre con sonido metálico suave. Entra Cecil Stedman acompañado por dos soldados. Su rostro es serio.]
Cecil (directo): Mark. Necesito que vengas conmigo. Ahora.
Mark (sin levantarse): ¿No puedes darme cinco minutos? Ella casi muere por mi culpa...
Cecil (con tono tenso, firme): Cinco minutos no cambiarán lo que va a pasar en cinco horas. O cinco minutos.
Atom Eve: ¿Qué pasa…?
Cecil (mira a ambos): Angstrom Levy volvió. Pero no solo eso. Trajo decenas de versiones de ti. De otras dimensiones. Malas. Sedientas de sangre.
Mark se pone de pie de golpe. Su expresión cambia.
Mark: ¿Qué… dices?
Cecil: Es una guerra, Mark. Ya destruyeron Moscú y parte de Buenos Aires. Están aquí para terminar lo que tú no harías.
Silencio tenso. Atom Eve trata de incorporarse, con dolor.
Atom Eve (con dificultad): Ve, Mark… No lo dejes solo.
Mark aprieta los puños. Se le nota el conflicto en los ojos. Miedo, rabia, culpa. Pero también decisión.
Mark (mirando a Cecil): Dime dónde.
Cecil (entregando un comunicador): Ya están atacando Chicago. Y esto… solo está empezando.