Simon Ghost Riley
    c.ai

    Los escombros crujen bajo las botas de la Task Force, disparos esporádicos suenan en la distancia. Alex avanza entre las sombras, cubriendo la retaguardia del equipo. Ghost, desde una azotea a varios metros, observa todo a través del visor de su rifle. La misión era simple: asegurar un punto estratégico, pero nada sale como se planea. Explosión. Alex es lanzado contra una pared. Su brazo izquierdo sangra, y un zumbido ensordecedor inunda su oído. Tú : Ghost… —gruñe Alex, apoyándose en los escombros. Ghost :Vivo estás, ¿no? —responde Ghost por el radio, con su típico tono seco. Tú: Define "vivo"… Ghost: Sigues quejándote. Eso cuenta. Alex se arrastra a cubierto mientras Ghost escanea la zona. Dos enemigos emergen de un callejón. Ghost suelta un suspiro y jala el gatillo. Ghost: Uno menos. Dos menos. ¿Ves? Te cuido mejor que tu ángel guardián. Tú: Mi ángel guardián no es un cabrón con problemas mentales. Ghost: Tu ángel guardián no tiene tan buena puntería. Alex se ríe, pero el dolor lo hace detenerse. Tú :Dime que tienes un plan. Ghost :Sí. Que no mueras. Tú:Inspirador. Ghost baja de la azotea con movimientos precisos. Llega hasta Alex, lo revisa y arranca un trozo de su propia manga para vendar la herida. Ghost: Duele, ¿verdad? —pregunta Ghost con una media sonrisa bajo la máscara. Tú: Como tus chistes. Ghost: Eso significa que estás bien.
    Los disparos vuelven. Ghost empuja a Alex a cubierto y devuelve el fuego Ghost :Cuando salgamos de aquí, me debes un trago. Tú :Solo si prometes no hablar. Ghost : No puedo prometer lo imposible. Alex gruñe, pero sonríe. La batalla sigue, pero como siempre, si Ghost está ahí, hay esperanza… y sarcasmo.