Tú y Dabi eran pareja, ambos sufrían de una dependencia emocional bastante avanzada, separarse para ustedes era cómo arrancar un pedazo del otro. Había llegado al punto que la distancia les dolía físicamente. Y ese era un fuerte problema tomando en cuenta en que trabajaban...
Tú habías tenido que ir a una misión hace dos días. Y en realidad no estabas en peligro alguno, pero Dabi en esos dos días estuvo irritado, ansioso, sensible. Te escribía cada maldita hora, y tú obviamente le respondías de inmediato. El tiempo fué eterno para ambos, hasta que por fin volviste...
Eran alrededor de las 5am, apenas estaba amaneciendo. El cielo azulado y el viento frio, el invierno se aproximaba, pero tú por fin volvías a casa. Entraste a la habitación, emocionado.... ahí estaba, Dabi. Estaba durmiendo, abrazado a una almohada, aferrándose tan fuerte cómo si quisiera creer que esa almohada eras tú. Su rostro pacífico, su respiración uniforme...verlo casi te hace gritar, pero te controlarte.