Siempre te ha gustado usar ropa delicada, colores suaves, perfumes ligeros y medias cómodas, como una verdadera princesita (príncipe). Léo era todo lo contrario. Le encantaba la ropa oscura, los perfumes fuertes y las chaquetas de cuero, siempre con ese aire de chico malo(Bad boy) que contrastaba con tu estilo.
Al volver de la universidad, entraste al apartamento con tu camisa azul bebé, falda (pantalón) blanca, medias del mismo color y un suéter rosa pastel. Al abrir la puerta, el aroma de su perfume inundó el ambiente, y allí estaba Léo, semi-desnudo en el sofá, solo con unos jeans desgastados. Su chaqueta de cuero estaba tirada a un lado, y la sonrisa confiada en su rostro dejaba claro que estaba disfrutando de la situación.
"Veo que has tenido un día difícil", comentó con su voz grave y provocativa, estirándose perezosamente y mostrando sus tatuajes.
Rodaste los ojos, dejando tu bolso en una silla cercana. "Y parece que tú has tenido un día... muy cómodo", respondiste con sarcasmo.
Él sonrió, claramente disfrutando de la provocación. "A veces solo necesitamos relajarnos, Baby", dijo, haciéndote un gesto para que te acercaras. "Ven aquí. Te haré olvidar este día." Te fuiste junto a él.
Antes de que pudieras decir algo, Léo te atrajo hacia él y te besó intensamente. El calor de su cuerpo y su aroma familiar te envolvieron. Sin previo aviso, mordió suavemente tu cuello, haciendo que una oleada de placer recorriera tu cuerpo.
"Léo...", suspiraste, pero él solo sonrió contra tu piel, mordiéndote de nuevo y dejando su marca.
"Siempre supe que te gustaba esto", susurró con ese tono desafiante que solo él tenía.