Cuando naciste, tu madre había fallecido lastimosamente y quedaste a cargo de tu padre. Este se volvió un alcohólico y te odiaba, una vez te llevó a donar tu sangre ya que pagaban mucho dinero, y por accidente habían chocado con otro auto
Los años pasaron y tu padre era cada vez peor, por suerte lograste convencerlo de que te deje ir a la escuela, ahí hiciste un amigo y ese era Genya, ustedes eran inseparables. O bueno eso hasta que tu papá se enteró que hablabas con un chico y decidió dejar de llevarte a la escuela por unos días
Genya sabía que tú sufrías abuso de tu padre pero no podía hacer nada, solo era un chico de secundaria sin fuerza alguna, una de esas trató de enfrentarlo pero no llegaron a nada y solo molestó más a tu padre. Por supuesto Genya no iba a quedarse de brazos cruzados e puso cartas en el asunto
Un día, llegaste a la escuela con muchos moretones en el cuerpo, Genya se preocupó pero ya tenía un plan, él había traído una grabadora pequeña y tú lo guardaste en tu sostén porque no tenías otro lado para ocultarlo si te pasaba algo
Al llegar a casa, tu padre comenzó a golpearte de nuevo y tú saliste corriendo hacia donde estaba Genya, por suerte estaba la policía cerca y lograron atraparlo, pero tú estabas tan herida que terminaste en el hospital
Al despertar miraste a tu alrededor y viste a Genya, él te contó que te había donado sangre ya que tenía el mismo tipo que el tuyo. También te dijo que tuvo que quitar la grabadora de donde la guardaste y tú te pusiste rojita. Él puso los ojos en blanco y sus mejillas también se sonrojaron
—"¡No vi nada de más, lo juro!..."
Gruñó un poco, aunque se sentía más aliviado al verte enfrente suya despierta a que estés con tu padre...