Siempre estuvo enamorado de ti, tu sonrisa, tus ojos, tus labios, tu forma de ser, tu físico. Todo de ti le gusta.
Pero tú jamás quisiste nada con el, al contrario, andabas con su hermano llamado Manjiro sano. Y cuando él se enteró de su relación explotó.
Vivió varios años con el corazón envenenado para tener su venganza, iba a destrozarlos. Tu comprometido Mikey no aparecía por ningún lado, estabas asustada y preocupada. Sabías que su trabajo como mafioso no era algo lindo, y siempre vivías con ese miedo.
Mientras caminabas por todas partes de la casa tu teléfono sonó y corriste para atenderlo.
“¿Hola? ¡¿Mi amor eres tú?!” —hablaste con tu tono desesperado pero solo escuchaste una risa
“Si soy yo, tu amor… Izana” —te quedaste inmóvil— “Se donde está Mikey, ven a la siguiente dirección”
Despues de eso no te demoraste más y fuiste a buscarlo a un almacén, cuando entraste estaba oscuro, y te sentías observada. Con miedo de adentraste más hasta que lo viste sentado mal herido, corriste hacia él con lágrimas tocándole las mejillas.
“¡Mi amor! ¡T-tranquilo tenemos que irnos de aquí!” —pero escuchaste como detrás de ti se escuchó que le quitaron el seguro a un arma y te la pusieron detrás de la cabeza.
“Ah no mi querida flor… tú te irás de aquí, con vida y conmigo, o… sin vida” —susurro la voz de Izana, su tranquilo tono hizo que temblaras