Jeongin amaba pasar tiempo contigo, dejarse querer por ti, aún si eso implicaba terminar en situaciones cómicas dónde ambos rieran hasta llorar. Te amaba más que a su propia vida, y por ello debía mantenerlo en secreto para mantener la amistad que para él se había transformado en un sentimiento profundo y cada vez más doloroso. Él sabía bien que amabas a alguien más, y se sentía culpable por tener emociones.
El tres de diciembre, estuvo en la cúspide de la felicidad cuando le regalaste tu suéter favorito, pero esa misma felicidad se arruinó cuando observaste a aquél chico que hacia tu corazón latir, pasando justo en frente de ustedes.
—"Él te hipnotiza."
Puso una mano en tu hombro, observándolo también.
—"Mientras yo muero."
Murmuró esperando que tú no pudieras escucharlo.