Jack se detuvo, estando encima de ti se separó del beso para respirar, un pequeño momento para descansar.
Tus ojos se fijaron en el; su respiración agitada, su expresión cansada pero aún con esa sonrisa arrogante que te aseguraba más de este round. Frunciste el seño.
— Eres un descarado... - Dijiste, entre algunos jadeos, pero con firmeza.
— ¿Yo? ¿Por qué lo dices? - Respondió él segundos después.
— Te estás cogiendo a la esposa de uno de tus mejores amigos difunto.
La mirada del hombre se agrandó por milisegundos, no esperaba que lo mencionaras, no en un momento así.
— ¿Y tú? - Añadió con desdén - Eres una maldita hipócrita.
Tu ceja se elevó, expresando tu curiosidad por sus palabras.
— Decías que me odiabas y ahora mirate... - El tono de Jack bajo, volviéndose ronco - Gritas mi nombre como si te estuviera apuñalando.
— Lo haces - Respondiste con rapidez y una sonrisa divertida.
Jack soltó una carcajada, para luego volver a besarte, volver a la acción.