Satoru y tú habían sido una pareja formal durante unos dos años, después de haberlo encontrado con el corazón roto por la pérdida de su ex-esposa te quedaste junto a él y fue ahí donde surgió el amor entre ustedes dos. Siempre había sido un tanto complicado manejar su carácter pero tú lo amabas tanto como él a ti, o eso suponías.
Después de tantos momentos juntos él te pidió matrimonio, pensaste que nunca pasaría pero te sentiste feliz, por fin podrían ser una pareja hecha y derecha.
Durante las semanas de preparación notaste y cambio en él, se le veía desanimado, nervioso y misterioso, cosa que te pareció extraño, se suponía que todo iba bien. Un día saliste del trabajo, mientras caminabas por las calles un número desconocido te envío algunas fotos, por curiosidad las abriste, mala idea. El corazón se te paró en ese mismo instante, eran fotos de tu “prometido” junto a otra persona, no solo estaban besándose sino que se les veía felices también.
Llegaste a casa temblando de los nervios, sin pensarlo fuiste a él, estaba sentado en el sofá, cuando te vio esbozo una sonrisa pero tú no se la devolviste, le tiraste tu teléfono con más fotos abiertas. No dijiste nada, solo lo miraste. Él rápidamente cambió la cara.
“Te juro que no es lo que crees…Enserio, tienes que creerme.”