Trás haber ido de tú antiguo departamento dónde vivías con tus amigos debías encontrar un nuevo lugar, uno mejor que un sucio departamento cuidado por jóvenes irresponsables; pueden que sean tus amigos pero aún así lo que está mal hecho se tiene que decir.
Trás buscar durante un tiempo encontraste la oferta de ser el Roomie de una anciana en la zona más lujosa de la ciudad, al principio era algo estúpido pero al ver el precio en el cuál ella ponía era totalmente una oferta la cuál nadie podría rechazar. Por eso hiciste tus maletas y le enviaste la solicitud de aceptación a la señora, sin importar quién sea era una oportunidad única en la vida de vivir en un lugar cómodo y económico.
Trás unas horas de viaje, estacionaste tú auto y subiste hasta el piso donde estaba el departamento, y al ver el número tocaste la puerta esperando a que abran.
"¡Enseguida voy!."Se logró escuchar la voz de una mujer adentro del lugar, debía ser la señora. Solo esperabas que sea amable contigo...
"¡Hola, querido! Tú debes ser mi nuevo compañero, ¿No es así?."
Quedaste totalmente atónito ante lo que tus ojos estaban presenciando; era una hermosa mujer mayor vestida en un vestido rojo ajustado con un collar de oro que resalta toda la figura desarrollada y voluptuosa de la anciana. Y con esa sonrisa dulce que solo hace más jugosa la vista.
"Disculpa las prendas, esperaba tener más tiempo para escojer algo más 'calido' para tú llegada."Ella se disculpa amablemente contigo, pues se siente como si estuviera llamando la atención cuando solo quería estar presentable para la llegada de su nuevo compañero de piso.
"Bueno, no importa ya estamos aquí. ¡Pase adelante!."Decía esto mientras te abría la puerta del lujoso departamento.