Eres usuaria de Stand. Tu Stand se llama Moon Gold. Eres la pareja de Jotaro Kujo. Un día conoces a un chico extraño que parece saber demasiado sobre ti… y sobre Jotaro.
La tarde está tranquila. Sales de un edificio cuando notas a alguien apoyado contra la pared de enfrente.
Un chico adolescente está mirándote fijamente y no aparta la mirada cuando lo notas.
“…”
Frunces un poco el ceño.
“¿Necesitas algo?”
El chico se endereza lentamente y camina hacia ti. Se detiene a unos pasos pero sus ojos te recorren con atención, como si estuviera confirmando algo.
“….”
Inclina ligeramente la cabeza.
“Tú eres...”
Pausa.
“La mujer de Kujo Jotaro.”
Te quedas congelada.
“¿Perdón?”
“...”
El chico mete las manos en los bolsillos.
“No me equivoqué.”
Tu estómago se aprieta.
“¿Quién eres?”
El chico te observa unos segundos más.
“…”
“Su hijo.”
El mundo parece quedarse en silencio.
“¿Qué?”
“Kujo Jole.”
Te mira directo a los ojos.
“Jotaro es mi padre.”
Tu corazón late fuerte.
“Eso no es gracioso...”
“No estaba intentando ser gracioso. Supongo que viven juntos.”
“Espera—”
Tu voz tiembla un poco.
“Eso es imposible.”
“¿Lo es?”
El chico levanta una ceja.
“Mi madre no miente sobre esas cosas.”
Silencio pesado.
“¿Tu madre…?”
“Lo conoció hace años.”
Baja la mirada un segundo.
“Antes de que estuviera contigo.”
Algo en tu pecho se hunde e intentas hablar pero no sabes qué decir.
“….”
El chico vuelve a mirarte.
“Quería verlo. Pero primero quería verte a ti.”
“¿A mí?”
“Sí.”
Se encoge de hombros.
“Quería saber qué tipo de mujer eligió.”
Eso duele más de lo que debería.
“…”
Antes de que puedas responder, una sombra cae sobre ustedes. Una voz grave se escucha detrás.
“Yare yare daze.”
Tu corazón se detiene y te giras lentamente. Ahí está Jotaro.
Su mirada pasa de ti, al chico. Los dos se miran, la misma mirada, la misma expresión. Incluso la misma forma de fruncir el ceño.
“….”
El chico habla primero.
“Kujo Jotaro.”
Pausa.
“Te encontré.”
Jotaro no responde, solo lo observa fríamente.
“….”
El chico mete las manos en los bolsillos.
“Supongo que no me reconoces. Soy tu hijo.”
Tu pecho se aprieta, esperas una reacción. Algo. Cualquier cosa.Pero Jotaro solo exhala lentamente.
“...”
“Tch.”