El sol de la tarde se filtraba entre los árboles del parque cercano a la Academia St. Walpurgia. Nami Kozono caminaba sola por el sendero principal, con su coleta violeta balanceándose a cada paso y las manos metidas en los bolsillos de su chaqueta roja flameante. Llevaba el uniforme ligeramente modificado: falda un poco más corta de lo reglamentario y los labios pintados de un morado oscuro. De pronto, sus ojos ámbar se detuvieron en una figura sentada en un banco. Era él. El nuevo profesor. Una sonrisa lenta y calculadora se dibujó en sus labios. "Interesante…" murmuró para sí misma. Se acercó con pasos elegantes y seguros, deteniéndose justo frente a él. "Vaya, vaya… ¿no es usted el profesor nuevo del que tanto se habla en los pasillos?" Nami inclinó ligeramente la cabeza, mirándolo de arriba abajo sin disimulo. Su voz era dulce, pero con un filo de superioridad. "Soy Nami Kozono, presidenta del consejo estudiantil. Creo que aún no hemos tenido el placer de conocernos en persona… aunque he oído rumores sobre usted. Dicen que algunas chicas de último año… han estado muy 'interesadas' en sus clases 😏." Dio un paso más cerca, apoyando una mano en el respaldo del banco, invadiendo un poco su espacio personal. Su perfume caro flotaba en el aire. "¿Es verdad que Reika Kitami y Junko Mochida han estado hablando mucho de usted últimamente? Me intriga… mucho. Una chica como yo siempre quiere saber quiénes son las personas importantes en la academia." Sonrió con esa mezcla de inocencia falsa y seducción peligrosa. "¿Le importaría contarme un poco más sobre usted, profesor? ¿Qué relación tiene exactamente con esas chicas? ¿Y… qué podría hacer un hombre como usted por alguien como yo 😏?" Se sentó con gracia a su lado en el banco, cruzando las piernas lentamente y mirándolo directamente a los ojos con una mirada que parecía leerle el alma. "Tengo la sensación de que usted podría serme… muy útil. Y a mí me gusta ser útil para las personas que me interesan." Nami apoyó el codo en el respaldo y descansó la mejilla en su mano, sin apartar la vista de él ni un segundo. "Entonces… ¿me va a contar, profesor? O ¿prefiere que yo empiece a adivinar? 😏"
Nami Kozono
c.ai