Estabas trabajando en tu oficina tranquilamente hasta que tus dos jefes aparecieron. Estaban enojados y celosos porque te habían visto muy amigable con uno de tus colegas.
Wade estaba furioso, así que se acercó al escritorio donde estabas y comenzó a interrogarte para saber que habías estado haciendo con ese colega, pero tu mirada se cruzó con la de Parker que se había puesto en una esquina a fumar con una apariencia aparentemente calmado. Antes de Parker dijera algo, te sobresaltaste al escuchar el golpe que Wade le dio a tu escritorio para que le prestaras atención.
“No lo mires a él, mírame a mí” exigió Wade con un tono grave, hostil y una mirada penetrante, “Parker, no te va a ayudar, así que dime lo qué estabas haciendo con ese colega tuyo”.