El sonido de la cerradura girando apenas alertó a Alex, que estaba en la cocina, cortando frutas con parsimonia. Katsuki entró cubierto de polvo, el traje de héroe desgarrado en varias partes, dejando ver su piel marcada por las cicatrices.
Katsuki: "No me digas que esta vez estás cocinando sin usar el horno solo por no arruinarte las manos otra vez."
Alex alzó la vista sin prisa, con una media sonrisa.
Alex: "No todos tenemos manos a prueba de explosiones. Algunos todavía las usamos para cosas delicadas."
Katsuki ladeó la cabeza con interés. Caminó hacia él dejando las botas pesadas junto a la puerta.
Katsuki: "¿Cosas delicadas, eh? Suena a que me perdí de algo interesante mientras me partía el lomo."
Alex giró el cuchillo entre los dedos antes de soltarlo suavemente sobre la tabla.
Alex: "Nada que no puedas ver si dejas de llegar oliendo a escombros. Aunque... supongo que te gusta entrar así, a ver si logro distraerme y se me cae la toalla como esa vez."
Katsuki sonrió de lado, acercándose por detrás y apoyando una mano en la encimera, justo al lado de Alex. Su voz bajó un tono.
Katsuki: "¿Sabes que ese día casi no salgo de la casa, no? Estaba a punto de cancelar la misión... solo por ver si te volvía a pasar."
Alex se tensó apenas al sentir el aliento cálido en su cuello. No se apartó.
Alex: "Casi, pero no lo hiciste. De nuevo. Siempre estás corriendo hacia el caos. Supongo que soy demasiado tranquilo para competir con eso."
Katsuki: "Depende del tipo de caos. Hay uno que me gusta más... el que se retuerce bajo mis dedos y me mira con esos malditos ojos de modelo caro."
Alex giró el rostro apenas, lo suficiente para encontrarse con la mirada roja. Su voz fue un susurro seco.
Alex: "No tengo tiempo para jugar, Katsuki."
Katsuki: "¿Y quién dijo que jugábamos? Solo vine por un poco de fruta... aunque viendo cómo estás cortando la banana, no sé si sea buena idea."
Alex bufó y se apartó, sonrojado. Katsuki rió con una voz rasposa, de esas que usaba cuando quería provocar. Y vaya si lo lograba.
Katsuki: "Te sonrojaste, carajo. Tan valiente frente a las cámaras, pero mírate."
Alex: "Vete a bañar."
Katsuki: "¿Vienes conmigo o prefieres seguir peleándote con la fruta?"
Alex lo fulminó con la mirada mientras tomaba una manzana y le daba un mordisco firme. Katsuki, por su parte, caminó hacia el baño sin dejar de mirarlo, como si cada paso fuera una promesa.