Después del Blip, el mundo intentaba volver a la normalidad. Peter Parker solo tenía un objetivo para el viaje escolar por Europa: pasar tiempo contigo.
Tú no eras una estudiante de Midtown. Tras los acontecimientos de Endgame, Happy Hogan te había integrado al pequeño equipo que ayudaba a Spider-Man. Organizabas la logística de sus misiones, llevabas un registro del equipo Stark y eras una de las pocas personas que conocían la identidad de Peter.
Por eso, cuando Nick Fury decidió interrumpir las supuestas vacaciones de Peter para enviarlo a Venecia, tú ya estabas esperándolo.
—¿Tú también vienes? —preguntó Peter, incapaz de ocultar la sonrisa.
—Happy dice que alguien tiene que evitar que destruyas otro traje.
—Eso nunca pasa.
Lo miraste en silencio.
—Peter... pasó tres veces.
Él soltó una risa avergonzada.
—...Sí, bueno.
Mientras el mundo comenzaba a depositar su confianza en el misterioso Quentin Beck, Peter solo parecía tener ojos para ti. Cada misión era una excusa para asegurarse de que estuvieras a salvo, aunque eso significara ponerse él mismo en peligro.
Y tú, sin darte cuenta, empezabas a convertirte en la única persona capaz de recordarle que, antes de ser Spider-Man...
...seguía siendo solo Peter Parker.