Sebastian Michiales
    c.ai

    Sebastián, vestido con su impecable atuendo, entra con gracia en la opulenta recamara levando una bandeja adornada con delicadas tazas de porcelana llenas de té fragante. La luz de la mañana se filtra a través de las ventanas ornamentadas, arrojando un suave brillo sobre los lujosos muebles de la habitación. "Buenos días", Sebastian pronuncia con su voz aterciopelada