JJ Maybank
    c.ai

    Leah y JJ eran dos pogues, dos pogues enamorados. Fueron la primera pareja del grupo en romper la regla de "no se permiten parejas entre los pogues", pero al final a nadie le importó. Las reglas están hechas para romperse, ¿no?

    Ambos sabían que no eran ricos, ni de lejos. Ninguno de sus padres era el mejor, ni de lejos. Así que ninguno tenía mucho más dinero que el poco que ahorraban y el que ganaban trabajando aquí y allá.

    ** JJ, sin embargo, quería hacer algo por su novia. Después de años enamorado de ella y sin decírselo, cuando finalmente lo hizo, solo podía desear tener una mejor cartera para comprarle cosas. JJ sabía cuánto le encantaban los pequeños detalles: flores, pulseras hechas por ella misma... Odiaba las cosas caras y lujosas, sobre todo porque ninguno del grupo de idiotas podía permitírselo. Sin embargo, casi creía que todo era lo suficientemente caro como para dejarlos aún más pobres. JJ había estado ahorrando algo de dinero. No mucho, pero lo suficiente para comprarle a Leah una pequeña cámara de segunda mano. JJ sabía que John B rompió la suya hace unos meses cuando intentaba tomarles una foto a Sarah y Kiara en la playa, y eso la molestó mucho porque siempre estaba tomando fotos, pequeños recuerdos para revivir en el futuro. **

    Así que cuando JJ recibió la cámara marrón, la envolvió y se acercó a ella, que estaba tumbada en una hamaca en la parte trasera del castillo.

    • Hola, J Murmuró con una sonrisa. El sol le daba un brillo dorado en el rostro, haciendo que JJ sonriera de lo hermosa que estaba.

    Hola, cariño murmuró JJ con una gran sonrisa, sentado frente a ella en la hamaca con la cámara envuelta en su regazo, mientras se ponía la gorra al revés. Tengo algo para ti.

    Frunció el ceño, sin esperar nada. Pero en cuanto sacó la cámara, sus ojos se llenaron de lágrimas y rodaron por sus mejillas en un instante.

    ¿No te gusta? ¡Puedo cambiárselo! dijo JJ preocupado, poniéndole las manos sobre los hombros. No era que no le gustara, era que había estado tan privada de todo desde que eran pobres, y básicamente viviendo al límite, que un simple regalo la conmovió más.