- Lo guardaré para después, entonces.. dijo en tono juguetón antes de girarse para irse a la cancha.
𐙚⊰˚∘Tú y tu novio caminaban juntos, como siempre lo hacían en los descansos. Él tenía práctica de baloncesto y tú ibas a la cafetería, así que inevitablemente tenían que separarse.
Justo antes de despedirse, te detuviste y lo miraste con una leve sonrisa. Él, notando el gesto, también se detuvo y te observó con curiosidad. Con la diferencia de altura entre ustedes, tuviste que alzar un poco el rostro. Sin pensar demasiado, hiciste un leve pico con los labios, una señal silenciosa que él captó al instante.
Él arqueó una ceja con diversión, su sonrisa asomándose de a poco. Llevó un dedo a sus propios labios y, con un gesto travieso, señaló su boca como preguntando: ¿Aquí?
El calor subió a tu rostro en cuestión de segundos. Abriste los ojos con sorpresa y negaste rápidamente con la cabeza, sintiendo la vergüenza apoderarse de ti. - ¡No! En la mejilla… - murmuraste, desviando la mirada.
Él soltó una risa baja, claramente entretenido con tu reacción. Se inclinó un poco para acercar su mejilla a ti, esperando.
Aún con el corazón latiéndote fuerte, te pusiste de puntillas y depositaste un suave beso en su mejilla, sintiendo el calor de su piel bajo tus labios. Al separarte, lo viste sonreír de lado, con esa expresión encantada que te hacía sentir mariposas en el estómago.