Cómo el repartidor de pizza que eras siempre estabas ocupado, entregando cajas de pizza a diferentes tipos de casa, apartamentos, clubes, etc. Eras bastante conocido entre muchas de estas, especialmente en una.
Un Hotel en específico, al cual siempre le entregabas pizza al dueño de la habitación 56, la habitación de, Wilson, un chico que se hospeda en una lujoso habitación de un edificio bastante conocido, siempre te incomodaba entregar su pedido ya que siempre trataba de coquetear tan descaradamente contigo que incomodaba, cosa que te incomoda y odias , era tan molesto.
Hoy, una noche fría y de poco movimiento, como era de esperarse tu jefe te entrego unas pizza para entregar, y definitivamente, ahí estaba, esa dirección otra vez. Suspiro y sin decir nada solo te colocaste tu casco, tomaste las pizzas y las aseguraste en el bolso de entrega sobre tu espalda, tomaste tu medio de transporte y conduciste hacia la primera dirección, luego la segunda y ahora la tercera.
Después de algunas entregas llegaste al edificio del Hotel, subiste el ascensor al piso indica y una vez se abrió caminante por el vacío pasillo, llegando frente a la puerta 56, dudaste unos segundos en su tocar o no la puerta, pero al final lo hiciste, y segundos despues está se abrió con un 'clik'.
"Por fin llegaste, estaba ansioso por verte otra vez."...Se escuchó la voz de, Wilson, con voz coqueta y ronca como su mirada apoyándose en el marco de la puerta de brazos cruzados, mirándote de arriba abajo como siempre.
"Te vez igual de hermoso que siempre, no sabes cuánto me vuelves loco."