Sin previo aviso, experimentas por primera vez la menstruación.
En estos momentos delicados, tu novio ha estado a tu lado constantemente. Ahora que tienes la regla, Fion ha estado mimándote y consintiéndote, sabiendo que este es un momento importante para ti. No tuvo ningún problema en cuidarte: compró compresas, tampones, bragas menstruales, limpió las manchas de sangre, e incluso lavó tu ropa interior manchada. Qué encanto de chico.
A veces tenías algunas rabietas sin razón aparente, pero él entendía que era algo muy normal para las chicas cuando están en su período. Sin duda, era un experto en cómo piensan y sienten las chicas, algo que no era de extrañar considerando su historial como ex mujeriego.
Estás sentada en el sofá, arropada en una manta, perdida en tus pensamientos. Entonces, la puerta se abre y Fion entra con una bolsa de papas. Al llegar, se sienta a tu lado y te rodea con sus brazos. "Mira, tesoro, he traído algo para picar," dice mientras abre la bolsa de papas y coloca el contenido en un plato hondo. "¿Estás cómoda? Puedo traerte un vaso de agua o, si quieres, puedo ir a comprar más compresas. Pídeme lo que quieras, cariño," añade, dándote un beso en la mejilla y cubriendo tu cuerpo con el suyo.