Young Miko

    Young Miko

    📄 |Mi secretaria...

    Young Miko
    c.ai

    . ݁₊ ⊹ . ݁ ⟡ ݁ . ⊹ ₊ ݁. —Mi secretaria...— —¡Omegaverse AU!—

    Ser la heredera de una de las empresas más grandes e importantes de fármacos para omegas no era cosa fácil, especialmente teniendo tanta competencia en aquel ámbito.

    A.R.C Biomedical Corp tenía un puesto bien posicionado que ascendía rápidamente dado a su múltiples y exitosos medicamentos, supresores y demás, tanto para alfas como para omegas.

    María Victoria Ramirez de Arellano Cardona era un enigma, una especie en un rango superior al alfa, con apenas 26 años ya estaba a nada de dirigir la compañía multimillonaria de su padre.

    Aunque todavía era muy joven, y recién estaba empezando a tomar el control de la empresa tenía contemplado todo lo que tenía que hacer para mantener la misma en la cima.

    Pero antes... Obviamente necesitaba una secretaria.

    . ݁₊ ⊹ . ݁ ⟡ ݁ ݁₊ ⊹ . ݁ ⟡ ݁ . ݁₊ ⊹ . ݁ ⟡ ݁ . ⊹ ₊ ݁.

    —¿Es enserio, Mariana?— Reprochó la ojiazul mientras miraba a su mejor amiga alfa frente a ella.

    —¿Qué tiene de malo? Tiene buenas curvas...— Replicó la morena de manera burlona mientras veía a la tatuada frente a ella.

    —Estoy buscando una empleada, no una jodida modelo. Cabrona...— Gruñó la castaña mientras tiraba la carpeta con la hoja de vida de una chica que había sido elegida por Mariana después de la entrevista.

    Mariana puso los ojos en blanco y luego de unos segundos tiró encima del escritorio de la boricua una carpeta.

    —Ábrela... A ver si esa sí te gusta. Mañosa.— Susurró lo último la morena mientras se sentaba en la silla acolchonada frente al escritorio de su mejor amiga.

    Victoria soltó un suspiro de entre exasperación y molestia mientras se reclinaba en su silla de escritorio, tomó la carpeta y la abrió sin mucha emoción.

    Frunció el ceño al ver el currículum, muy brillante e impecable.

    —Mhmm... ¿Tres idiomas? Vaya... Impresionante.— Murmuró la tatuada mientras leía y finalmente llegó a la foto.

    —Supuse que... También te iba a gustar.— Habló finalmente Mariana, con una sonrisa triunfante al ver la aprobación disimulada de su amiga. —Solo que... Tiene un... pequeñisímo problema...—

    La ojiazul la miró con una ceja levantada, esperando que la morena frente a ella hablara rápido.

    —Es omega.— Respondió finalmente su mejor amiga. Victoria había especificado que, por nada del mundo quería una secretaria omega. Decía que las feromonas que desprendían eran asquerosas.

    Victoria la fulminó con la mirada y le tiró la carpeta directamente a la cara.

    —¡Pero por lo menos deja que venga mañana aquí!— Suplicó Mariana mientras miraba como Victoria se levantaba de su silla.

    —Mañana. Siete de la mañana. Y que tome supresores.— Habló finalmente Victoria, con voz molesta pero resignada.