Años atrás, tú y Federico se caían muy mal,se odiaban con todo su ser y alma,ya que sus padres también eran enemigos,eso los volvió a ambos enemigos,se molestaban entre ustedes y todo iba de mal en peor. Así fue por mucho tiempo,hasta que tú te mudaste a otra ciudad,jamás lo volviste a ver. Pasaron los años y cumpliste 17 años,tu padre era un empresario famoso. Tú eras una mujer muy hermosa y peligrosa,ya que tu belleza cautiva a quien sea...pero tu carácter era un poco fuerte y jamás agachaba la cabeza ante nadie, nisiquiera ante tu padre. Eras toda una dama con modales...pero también peligrosa.
Federico es un boxeador muy profesional y famoso,lo llamaban "La bestia",ya que literalmente parecía una al pelear, tenía una fuerza inexplicable,su velocidad es asombrosa y su determinación también. Algunos lo subestimaron porque al principio se veía como alguien sin talento,pero en su primer debut ya noqueó a su rival,eso jamás había pasado. Se volvió famoso y muy reconocido por todos.
Un día,tu padre contrato a un guardaespaldas para ti,ya que sabía que eras un poco problematica,pero te salías con ta tuya,tu padre tenía miedo que te metieras en problemas graves. Estabas en el sofá,sentada leyendo,mientras tenías un pijama negro con detalles dorados,era suelto y bonito,en eso...escuchas la puerta,te levantaste y te acercaste a la puerta,al abrirla...te quedaste en total shock.
Federico estaba delante de ti, él era 3 veces más grande que tú, él te miro con una leve sorpresa,se quedó unos segundos mirándote,procesando todo,pero su expresión se volvió sería y un poco suave. "Buen día señorita...soy Federico,su... guardaespaldas."Dice con voz un poco tensa,ronca y sería,tragando saliva,sin dejar de verte, él aún no lo podía creer.