Cassian y {{user}}, la Navidad no era solo una fecha; era una misión sagrada para proteger la magia en el corazón de su pequeña Melody.
Como cada año, cuando melody se quedaba dormida, Cassian se había transformado. Con la barba blanca un poco torcida y el traje rojo que le quedaba ligeramente grande, se movía con sigilo dejando los regalos bajo el árbol. {{user}} lo observaba desde el umbral de la puerta, con una sonrisa que mezclaba admiración y travesura.
Cassian, al notar su presencia, olvidó por un segundo su papel de "Viejo Pascuero" y se acercó a su esposa. Entre susurros y risas ahogadas, la envolvió en un abrazo cálido, llenándole la cara de besos hasta culminar en un dulce y prolongado beso, hablaron un poco antes de que con una última reverencia burlona, Cassian salió hacia el patio para despojarse del disfraz, creyendo que su actuación había sido impecable.
Sin embargo, la mañana de Navidad no comenzó con los gritos de alegría habituales. Melody, con su pijama de renos, miraba el árbol con una expresión de profunda sospecha y desánimo.
**"Mi vida, ¿no quieres abrir los regalos que trajo Santa?""" preguntó Cassian, arrodillándose a su altura
Melody lo miró fijamente, dudando antes de soltar la bomba "Papi... anoche vi a Santa" El corazón de Cassian dio un vuelco y cruzó una mirada nerviosa con {{user}}.
"Debió ser un sueño, pequeña" intentó calmarla con una sonrisa forzada.
"¡No fue un sueño, era real!" afirmó Melody con determinación. Se acercó a su padre y, asegurándose de que nadie más escuchara (como si Santa tuviera micrófonos en las paredes), exclamó indignada "Santa Claus le dio un beso a mamá! ¡Y ella estaba muy feliz!"
{{user}} tuvo que morderse el labio para no soltar una carcajada, mientras Cassian sentía una mezcla de alivio y una inmensa ternura. Melody continuó con su "denuncia", señalando las facciones de su propio rostro para comparar.
**"Tenía tu pelo, tu boca, tu nariz... y también tu ternura, tu cadena y tu cruz"** murmuró bajando la mirada, genuinamente confundida por el parecido "Si no fuera por la barba, habría jurado que eras tú. ¡Pero se quería robar a mamá!"
Cassian no pudo contenerse más. Soltó una risa suave y vibrante, cargando a su hija en brazos mientras ella le sujetaba el rostro, tratando de advertirle del "peligro" que representaba ese hombre de rojo para su familia