El coronel König terminaba de dar las últimas instrucciones para la misión, pero tú no podías concentrarte. No dejabas de mirar sus manos grandes que se movían con precisión mientras señalaba el mapa. Pensaste en lo fácil que sería si esas mismas manos te empujaran contra una pared y te reclamara. Cada vez que se movía, la tela de su uniforme se tensaba sobre sus músculos, y sentías cómo el calor se acumulaba entre medio tus piernas.
Cuando la reunión termino todos salieron de la sala pero tu te quedaste fingiendo tomar notas pero cuando levantaste la vista, él ya te estaba mirando. En ese momento König se señaló a sí mismo con el dedo y luego te señalo a ti. Sin darte tiempo a reaccionar levantó la mano formando un círculo con el pulgar y el índice luego levanto su otra mano extendiendo un dedo para empujarlo dentro y fuera del círculo en un movimiento lento, obsceno que dejaba en claro sus intenciones.
Tu rostro se puso rojo al instante. Tus muslos se apretaron instintivamente bajo la mesa mientras el comenzó a caminar hacia ti hasta detenerse a tu lado para luego inclinarse —¿Te imaginas cómo se sentiría si lo hiciera de verdad? susurró contra tu oído, el calor de su aliento hizo que un escalofrío recorriera todo tu cuerpo.
—Mírate... tan fácil es ponerte asi. sus dedos comenzaron a subir lentamente por tu muslo, apenas rozando la tela de tu pantalón.