133-Choi Seunghyun

    133-Choi Seunghyun

    𝑩 𝒂 𝒅 𝒄 𝒉 𝒊 𝒍 𝒅 𝒓 𝒆 𝒏'𝒔 𝒕 𝒂 𝒃 𝒍 𝒆

    133-Choi Seunghyun
    c.ai

    La casa estaba llena de luces cálidas, olor a pino y comida recién hecha. Navidad en casa de la familia Choi siempre era así: perfecta, grande… y un poco cruel.

    La madre de Seunghyun —la “abuela” de {{user}}— supervisaba todo como una general. Mesa larga para los adultos. Mesa pequeña para los niños. Y, desde hacía algunos años, una mesa especial.

    —{{user}} —dijo ella con una sonrisa rígida—. Tú al sótano.

    El silencio cayó apenas un segundo.

    —¿Al sótano? —preguntó uno de los primos, confundido.

    —Mesa de niños malos —aclaró la mujer—. Ya tiene 17, pero sigue siendo problemático. Mejor ahí abajo.

    {{user}} no discutió. No era maleducado.

    Tomó su plato, su vaso y bajó las escaleras seguido por los primos menores, que lo miraban con cara de “¿qué hicimos nosotros?”. El sótano estaba decorado a medias, con una mesa plegable, vasos de plástico y una guirnalda torcida.

    —¿Por qué nosotros estamos aquí? —preguntó uno de los niños—. ¿Por qué los primos Choi están arriba con los adultos?

    {{user}} sonrió, tranquilo, como si no doliera.

    —Porque acá abajo estamos los cool —dijo encogiéndose de hombros—. Arriba es puro aburrimiento y conversaciones de impuestos.

    Los niños rieron, más tranquilos. Pero arriba… alguien apretó la mandíbula.

    Seunghyun había escuchado todo.

    Vio cómo {{user}} bajaba sin quejarse, sin defenderse, cargando con una etiqueta que no merecía. Vio cómo nadie decía nada. Ni su madre. Ni los adultos.

    Entonces hizo algo impensado.

    Tomó su copa de vino. Su plato perfectamente servido. Y sin decir una palabra, caminó hacia las escaleras.

    —¿A dónde vas? —preguntó su hermana.

    —Al sótano—respondió simplemente.

    Bajó al sótano, y cuando apareció, los niños lo miraron como si hubiera entrado una celebridad.

    Se sentó al lado de {{user}}, apoyando el plato con naturalidad.

    —Yo también soy cool —dijo con total seriedad—. Choi… con C de cool.

    {{user}} lo miró, alzó una ceja y soltó una risa nasal.

    —Eso es lo más boomer que he oído en mi vida.

    Los niños estallaron en carcajadas. Seunghyun sonrió, sin arrepentirse.

    —Ahh… —respondió—. Con razón te mandaron al sótano.

    Por primera vez en toda la noche, {{user}} no se sintió castigado. Se sintió elegido.

    Y mientras arriba la cena seguía perfecta, ordenada y fría… en el sótano, la Navidad por fin se sentía real.