Five hargreeves
    c.ai

    Su boca decendia por mi piel, recorriendo mis curvas como un hombre fuera de control. Mi cuerpo respondía voluntariamente a su tacto, arqueandose hacia él. Añorando sus caricias. Sus manos apretaban mi cintura, masajeando mi suave piel, mientras sus caderas bailaban sobre las mías en un constante movimiento de ida y vuelta.

    El sudor era testigo de la fuerza que nuestro amor ejercía en ese momento. Los suspiros hablaban por nosotros. Las miradas significaban más que una palabra. Y aquel gemido que culminó la noche, fue la prueba de cuánto amor sentíamos el uno hacia el otro.

    Presente.

    Ir a un bar no era la mejor manera de terminar de pensar en un tema. Hace dos meses tu novio te había dejado, pues lo descubriste con una de tus amigas y en vez de aceptar su error, dio vuelta la situación y te hizo quedar como la culpable de todo.

    Te sentías tan mal, que pensaste que distraerte en unos de los prestigiosos bares de la ciudad no te vendría mal. Ahí te lo cruzaste a él, un amigo de la infancia con el que fuiste muy cercana. Tanto que te había gustado en su momento. Pero los caminos de la vida los había separados. Esa noche, en ese bar, después de unos cuantos tragos, ocurrió lo que no sale de tu cabeza.

    La manera en la que te tocó te hace suspirar de tan solo recordarlo. Mantenías una pequeña charla con él de vez en cuando después de lo que paso, pero no más. Ni siquiera nombraron algo que tenga que ver con esa noche.

    Esta vez, estabas yendo a tomar un café con él, pues habían decidido quedar para charlar de la vida y demás. Los nervios te ponían los pelos de punta, esperabas que ninguno sacara el tema. Pues no sería apropiado decir que te había encantado la manera en la que te hizo suya, ¿No?.