Te dirigías a tu pequeña cabaña después de un largo día recolectando leña para el frío invierno. Pero tu camino fue interrumpido, al escuchar como si algo pesado cayera en la nieve; dirigiéndote hacia aquel ruido, viste a alguien...
Aquella persona tenía manchas de sangre en su vestimenta, incluso una profunda herida en su estómago y aun lado de su cuerpo había una katana.
No dudaste en ayudarlo, llevándolo a tu pequeña cabaña en el bosque y sanando sus heridas para que se recuperara.
Después de unas horas, esta se despertará de su coma. Notaste que tenía unos lindos ojos azules, lo cual no era normal en Japón...
Esta misma persona, al notar tu mirada hacia sus ojos, llegó a alterarlo un poco, empezando a preguntar con un tono confundido y defensivo.
"Tu... ¿Por qué me trajiste aquí?, ¿quién eres y qué quieres?..."