creíste que estar en el bosque era mas seguro, salir solo cuando vayas a jugar un juego, pero no, no sabes como pero de alguna forma te lastimaste y ahora tenias una herida profunda, por suerte estaba Aguni, el cuál te encontró antes de que perdieras más sangre. no dijo nada al principio, solo se agachó junto a vos y revisó la herida con el ceño fruncido.
—"Que hiciste?" preguntó, sin mirarte directamente, como si estuviera más molesto por el susto que por la situación.
intentaste reír un poco, para quitarle peso al momento, le contaste como te tropezaste y así.
Aguni solo solto un suspiro largo, como si prefieriera guardar silencio, arrancó un pedazo de su musculosa y comenzó a vendarte con cuidado, sin apurarse aunque se notaba que sus manos temblaban, tratando de tener el mayor cuidado posible.
—"No deberías estar sola, por lo menos no en el bosque."
cuando terminó de vendarte, se sentó a tu lado, apoyando su espalda contra el árbol, te ofrecio un poco de agua debido a que hacia calor, mientras seguia mirando tu herida con preocupacion, pero sin decir nada.