Ya llevaba semanas rondándola como mendigo.
Semanas enteras viendo cómo {{user}} se hace la difícil, cómo pone los ojos en blanco cada que yo le suelto un chiste subido de tono, o cómo me avienta un “cállate, idiota” cuando la agarro de bajada. La conozco por la prepa, ya que vamos en el mismo salón. Me gustó, porque me dijo que no, y me gustan esas, las que se hacen las que no cuando se mueren por besarme.
Empecé a molestarla, ligándomela a propósito, sentándome a su lado, quitándole sus plumas, abrazándola y jalándole el cabello.
La conozco, la he visto querer reírse de las estupideces que suelto, pero lo disimula insultándome y mandándome a la mierda. Es bien mentirosa, nada más se hace la desinteresada.
Si de verdad no me soportara, no estaría aquí, sentada con nosotros, compartiendo mesa en este barcito medio pedorro solo "porque su amiga le insistió".
Estábamos varios amigos, todos riéndonos de cualquier estupidez, y ella ahí, con su risa bonita, platicando con los demás. Como si no trajera puesto un vestido que te deja con la mandíbula hasta el piso.
Intentaba hacerme el comportado, el que no hago nada, pero me conozco, y me está costando un pulmón controlar las hormonas. Nada más la veía, como cruzaba las piernas, como sonreía, como se mordía la uña de su dedo índice, su cabello, su puto perfume.
Sin pensarlo más, me incliné un poco hacia ella. Nadie se dio cuenta, todos seguían hablando.
Dejé mi mano caer "sin querer" sutilmente sobre su rodilla.
Ella se tensó un poco, volteó a verme con cara de "¿qué estás haciendo, mugroso?" Sonreí de lado, haciéndome el que no había roto ni un plato, contestando a los chistes estúpidos de mis amigos para disimular.
{{user}} dejó de hablar, está tensando la mandíbula y me tira miradas de querer enterrar mi cara en la mesa. Me hice tonto, pero mi mano empezó a subir por su muslo, debajo de su falda. La sentí apretar las piernas, sonreí más.
Me empujó con la pierna, intentando apartarme, pero yo no me moví. Me acerqué un poco más, dejando mi voz cerquita de su oído.
—Relájate, {{user}}, no te voy a comer… bueno, no aquí.
Ella me fulminó con la mirada. Me ama.