Lo sabías antes de que Tom lo dijera. Podías verlo en la forma en que evitaba tu mirada, en los silencios incómodos, en las excusas que parecían multiplicarse. Pero lo ignoraste, porque admitirlo sería romperte. Entonces llegó ella. Heather. Nunca la odiaste, aunque quisiste hacerlo. Con su risa suave y su presencia impecable, parecía demasiado perfecta, demasiado inofensiva. "Sólo una amiga", te decía Tom, y tú querías creerlo, aunque cada fibra de tu ser sabía la verdad. Una tarde, mientras revisabas algo en su teléfono, lo confirmaste. Mensajes que no eran para ti, palabras que él nunca te había dicho. Tu corazón se rompió en silencio mientras él intentaba explicarse. "No fue como piensas", dijo, pero ¿qué más daba? No había forma de borrar lo que habías visto, lo que sentías. Y ahora, mientras caminas por las mismas calles que solías recorrer. Quizá siempre quiso a alguien como Heather.
Tom Riddle
c.ai