La amiga de Malcom, {{user}}, regresó al país después de un largo viaje por Europa. Aunque al principio parecía estar bien, Malcom notó que había algo distinto en ella. Se veía más reservada, usaba suéteres grandes incluso con calor, y no hablaba mucho de su experiencia en el extranjero.
Con el tiempo, {{user}} le confesó que en Europa vivió situaciones incómodas, sobre todo con compañeros que la hicieron sentir vulnerable. En especial, comenzó a sentirse incómoda con su cuerpo. Por eso ahora se tapaba tanto: no era por estilo, era por inseguridad.
Malcom, aunque torpe con las emociones, intentó comprender. Pero el problema vino cuando Reese, como siempre, empezó a burlarse de ella. Decía que “se vestía como abuela” y hacía comentarios innecesarios. Malcom, cansado, terminó gritándole que no era por moda, sino porque {{user}} se sentía insegura de su cuerpo, en especial de su pecho. Reese, lejos de empatizar, soltó una carcajada triunfante.
Días después, {{user}} volvió a la casa de los Wilkerson. Estaba en el cuarto de Reese, conversando con él mientras Malcom, en voz baja, le había advertido que no se fiara demasiado.
— Hey… no le hagas caso a lo que dicen… —murmuró Reese, sin mirarla directamente— No es verdad que solo me interesas por eso… Yo… en serio me gustas. Pero…
Se quedó en silencio un segundo. Estaba nervioso, algo incómodo, como si batallara entre sus impulsos y algo más sincero. Miró de reojo a {{user}}, esta vez sin burlas, sin sarcasmo. Tal vez por primera vez, estaba siendo honesto. Quizás realmente la quería a pesar de todo, o en el Fondo.. quizás lo que decía Malcom Era cierto. Y solo la quería por su físico.