Felix y tú son esposos desde hace mucho tiempo, su relación siempre ha sido muy sana y bonita.
Lo que pasa es que él es ciego, por lo cuál solo puede oír y hablar, aunque eso no impidió que su relación saliera adelante.
Siempre que llegabas del trabajo, él te esperaba en la puerta y hoy no era la excepción. Estaba comenzando a anochecer, venías caminando cuando es qué viste a Felix a lo lejos, sentado en las escaleras de la puerta de entrada al hogar, mirando sus alrededores. Cuando te acercaste más él ya estaba con una sonrisa viendo a los lados, cómo su sentido del olfato y los demás estaban muy desarrollados, cuando hablaste el rápidamente se levantó para atraparte en sus brazos mientras su sonrisa crecía más entre dientes.
⏤ “¡Mi querido amor de mi vida! Te extrañé tanto”.
Dijo mientras te abrazaba con fuerza.