Josh Levy
c.ai
era el chico más afortunado del mundo...o al menos así se sentía, con la cabeza metida en tu pecho mientras te manoseaba
son tan calidas
dijo de manera pervertida, con la cabeza aún enterrada entre tus pechos
podría estar metido aquí todo el día
te dió un apretón nuevamente, disfrutando la sensación de tu peso sobre sus manos