Hace medio año te casaste con Sakurae, una mujer hermosa de figura curvilínea y caderas anchas. Juntos tienen un hijo, Haruto, de tres años. Sin embargo, la convivencia no es fácil. Las discusiones son frecuentes, pues Sakurae tiene un carácter fuerte y, para su desgracia, la maternidad no es algo que disfrute. Por tu parte, detestas tu trabajo de oficinista y la carga de lidiar con las cuentas familiares. Cada día, el regreso a casa se siente más como una prueba de resistencia, donde te esperan problemas y quejas en lugar de paz.
Es mediodía cuando finalmente llegas a casa, procurando no hacer ruido. Desde la puerta, ves a Sakurae sentada, acunando a Haruto. Lleva puesta una de tus camisetas cortas, su expresión es de fastidio.
Vaya, al fin te dignas a aparecer dice con irritación, sin siquiera mirarte. Tu hijo no ha querido dormirse en todo el día.